lunes, 17 de noviembre de 2008

Torraspapel Amorebieta: Cierre empresarial


NO AL CIERRE DE TORRASPAPEL ZORNOTZA

Torraspapel ha comunicado a sus trabajadores y trabajadoras un expediente de regulación para 400 personas, que supondrá el cierre de las factorías de Algeciras (Cádiz) y Amorebieta (Vizcaya). El ajuste incluye un centenar de empleos de otros dos centros que la empresa mantiene en Gerona (Sarriá de Ter y Sant Joan Les Fonts).

La compañía propiedad de CVC cuenta con un total de 9 centros del Estado español suma 3.135 trabajadores. En el comunicado difundido , la compañía papelera calificó de "imprescindible" esta reestructuración, que fue anunciada ayer, para asegurar su posición en el mercado, dada "la crisis estructural del sector papelero a nivel mundial y la coyuntura económica actual". Torraspapel se comprometió a "negociar un posible acuerdo" con los representantes legales de los trabajadores y los sindicatos, incluyendo un "Plan Social adecuado". La empresa aseguró que sus fábricas de Sant Joan les Fonts (Girona), Zaragoza, Leitza (Navarra), Uranga (Gipuzkoa), Motril (Granada) y Almazán (Soria) seguirán funcionando "con normalidad".

La compañía, con nueve fábricas en el Estado, cuenta con seis filiales (Alemania, Reino Unido, Italia, Marruecos, México y Estados Unidos) y distribuidoras propias facturó 890 millones de euros en 2007, con la venta de más de 900.000 toneladas de papel de las cuales 35.000 fueron producidas en la factoria vizcaina de Amorebieta.

Con este cierre, una vez mas el sistema capitalista demuestra que, en tiempos de crisis y de mengua de beneficios, los empresarios y gestores prefieren ver disminuir su plantilla que sus beneficios, muy a pesar de ser conscientes del impacto social que saben va a tener el cierre de la planta de Amorebieta, con la repetición de las imágenes clásicas de los cierres empresariales: Desempleo, dramas familiares, desesperación…

Desde Gazte Komunistak de Bizkaia exigimos la manutención de la fabrica de Amorebieta y la reformulación de los planes reduciendo los beneficios y manteniendo la plantilla actual, instando además a las instituciones publicas a adoptar medidas destinadas a los trabajadores y trabajadoras y no macro rescates al capital, influyendo en el poder adquisitivo de las familias, garantizando los puestos de trabajo, y planificando la economia mediante la nacionalización de los sectores estrategicos y la puesta en marcha de medidas antideslocalización.

La clase obrera no tiene por qué pagar los platos rotos del capital.

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